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Reflexiones de la Coca después de Fiebre

Todo sobre Darth Vader y su sable de luz (Jimena Colucci)

Vigilia precoz

Estaba tan lejos de mi alcance como cualquiera de las películas de la Coca Sarli. Y mis vigilias infantiles no tenían nada que ver con esa noche encantadora en el Ateneo

Buenos Aires, Librería Ateneo de Santa Fe, vigilia de Pascua, 11:45 pm. Pensar que algunos pasan toda su vida buscando un minuto de paz.
Todavía quedaban restos de lectores refregándose los ojos. Seres humildes que se dejan pilotear la mente durante horas. Parece que se sacudieran sus historias en la alfombra de entrada. Es un mundo aparte el de las librerías. O, en realidad, son muchos mundos y lo mejor es que están aparte.
En el primer piso del Ateneo están los libros de medicina. Lugar que imaginé estaría despoblado a esas horas de las noche. Porque los médicos hacen guardia. Sobre todo en vigilia. Aumenta el grado de indigestión por exceso de bacalao con garbanzos. Suena lógico, ¿no?
No se puede creer la cantidad de libros de dietas que hay, una mesa destinada a eso. Y se venden mucho más que cualquiera de los de clínica médica. Va, se vende, punto. Mientras descubría que las pastas no engordan, la vi. Estaba sentada en el suelo, sobre la “moquette”, en la que muchas veces estuve tentada de tirarme boca arriba. Rodilla derecha levantada, codo derecho sobre ella, mano derecha sosteniendo la cabeza. En un estado de máxima concentración que ni Tusam, padre, hubiera logrado. No pasaba los 13 años.
Tosí para ver si se movía, pero no quitó la vista del libro. Entonces dejé caer mi buzo para poder mirar lo que estaba leyendo. Efectivamente, no era Fray Perico y su borrico como temía. Me alegré por ella. Me desilusioné de mí. Porque a su edad, yo tenía en mi catálogo literario, historias como las de ese Fray gordo y torpe, un conocimiento intensivo de Astérix (del que no renegaré nunca), un gran dominio de la Biblia infantil, varios libros de historia y geografía subrayados con regla y aprendidos de memoria. Pero Cheever estaba tan lejos de mi alcance como cualquiera de las películas de la Coca Sarli. Y mis vigilias infantiles no tenían nada que ver con esa noche encantadora en el Ateneo.
No pude leer el título, creí que no era necesario. Sobre todo porque un par de semanas atrás había releído una parte de Falconer.
Leí un par de títulos de medicina en voz alta, pero la niña, sin huevo de Pascua, siguió con la mirada sobre Cheever. Entonces, un empleado se acercó para avisarnos que el lugar estaba por cerrar, y ella, sin levantar sus ojos, le mostró la palma de su mano ascendente, como pidiendo una prórroga humilde.



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Comentarios

  1. quien es cheever?????

    Comentario de nona hace 3 años y 44 meses

  2. ¡Consulte en su librería amiga nonet!

    Comentario de duquito hace 3 años y 44 meses

  3. jajaja, yo ya me desasné, comprate el libro nona y despues me contas!Besitos a las dos.

    Comentario de Ali hace 3 años y 44 meses

  4. Impecable. Pero sin miedo: ¡hay que destacar la extraordinaria calidad de Fray Perico y su borrico!

    Comentario de Eresfea hace 3 años y 44 meses

  5. A los 13 yo no pasaba de El Gráfico y los libros de Elige tu propia aventura (haciendo trampa, obvio)

    Comentario de the last chans hace 3 años y 44 meses

  6. ay, ese momento en el que uno se hunde en Cheever por primera vez... o segunda incluso

    Comentario de David Álvarez hace 3 años y 43 meses

  7. QUIEN CARAJO ES CHEEVER???
    SIGO SIN SABERLO!!!

    Comentario de NONA hace 3 años y 43 meses

  8. John Cheever, escritor norteamericano del siglo pasado, grande sobre todo por sus relatos, con cierto aire a Carver, pero mejor. Muy grande. Hay una recopilación en español.

    Comentario de David Álvarez hace 3 años y 43 meses

  9. Gracias David!

    Comentario de nona hace 3 años y 43 meses


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