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Reflexiones de la Coca después de Fiebre

Todo sobre Darth Vader y su sable de luz (Jimena Colucci)

Foto sin secretos

La misión era concreta: cuadro, contemplación, foto

Tendría que abandonar por un tiempo las librerías comerciales. Me permito el consejo porque últimamente ya caí varias veces en la tentación, salgo y me digo lo mismo y vuelvo a caer una y otra vez. Como con la cheesecake.
Un alejamiento momentáneo, un hasta luego sincero, sufrido, hasta que pueda escapar, yo y el resto de los mortales, de la sobredosis de Código Da Vinci y sus especias. Que debo reconocer que leí en tres días desesperadamente, pero en ningún momento me imaginé el hoy: llámese Secretos del Código, de Ángeles y demonios, secretos de los secretos y la fusión repelente Forrest Gump-Amelié.
Me pregunto si todos los escritores aceptarían un libro que cuente los secretos de sus libros. No todo es más claro cuando se lo explica. Dos más dos cuatro, necedades.
Hace unos cuantos años caminé por Les Champs Ellysées hasta la piramide de vidrio del Louvre. Nada de Dan Brown por esos momentos, de códigos o secretos. Todavía no había cursado historia del arte, sólo sabía que debía cumplir con el protocolo de llegar hasta la Mona Lisa, sacarme una foto y meditar si era un autoretrato de Da Vinci o una de sus amantes con cara de poker. Pagué la entrada únicamente para el sector donde estaba ese cuadro, no tenía tiempo para recorridas eternas. La misión era concreta: cuadro, contemplación, foto.
Debo reconocer que me detuve en otras obras, que postergué mi objetivo unos instantes, que la sensación fue nueva, y buena. Pero cuando vi un montón de japoneses desesperados, supe que estaba a pasos de llevarme por delante la cinta de la meta.
Desilusión. Ahí estaba la pequeña mujer en su cápsula de vidrio, con cara de mal desayunada, rodeada de miradas atentas que pretendían desnudarla. Quizás como pretendió Leonardo. Me saqué la foto de rutina. No es mi mejor foto, ni la de la Mona lisa.
Imagino que si hubiera sospechado en ese momento que ese cuadro podría tener una pista hacia el Santo Grial, la visita hubiera tenido una tensión diferente. La que tendrá de ahora en adelante, cada vez que alguien se acerque a contemplarla, pensando en la cara de Tom Hanks, cargando de responsabilidad a la pobre mujer que un día pensó que sería divertido posar para ese artista tan simpático. Las recorridas hasta la pirámide de vidrio serán con libro en mano, como evidencia. Falsos detectives de homicidios de novela.
También espero poder volver a la pirámide cuando se pierda ese interés de película, cuando vuelva a ser visita turística obligada, sin secretos de los secretos: cuadro, contemplación y foto.

Referencias

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Comentarios

  1. Vuelve a París.
    Y acepta sólo un consejo: cambia el cheesecake por croissants.

    Comentario de Eresfea hace 3 años y 41 meses

  2. ... y el veneno no llegó a la sangre. Gracias a Dios. A escribir más seguido, que los lectores te reclamamos.

    Comentario de the last hace 3 años y 41 meses

  3. Cuanta verdad!!!!
    Ahora parece que cada libro es la realidad de la historia, son todas revelaciones del mundo. Parece que 300 páginas son evidencia para que se nos caiga nuestras teorías de toda una vida.

    Comentario de Victoria hace 3 años y 39 meses


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